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Estrategia para el fortalecimiento y consolidación del Comercio Justo en Colombia

 

  • MARCO REFERENCIAL

 

El comercio como estrategia para la lucha contra la pobreza

Podría decirse con Amartya Sen que “hace falta crear condiciones que permitan un reparto integro y más justo de los enormes beneficios del comercio.” Y esas condiciones son procesos que en un plano muy amplio están identificadas con la urgencia de disminuir la pobreza en el planeta y que trabajan de forma incesante en la búsqueda de opciones, estrategias y programas.

El mismo Sen se pregunta si es posible hacerlo sin destruir la economía global de mercado y su respuesta es un “Sí” en donde despliega el siguiente argumento: “La aplicación de la economía de mercado es consistente con formas muy diferentes de distribución de los recursos, normas de funcionamiento (como las leyes sobre patentes o las regulaciones antimonopolio) o condiciones que favorezcan la participación en el mercado (como la educación básica o la asistencia sanitaria) dependiendo de estas condiciones, la propia economía de mercado generaría diferentes precios, condiciones de semejantes, distintas distribuciones del ingreso y, en términos mas generales, resultados globales diversos. Los cambios institucionales y las reformas políticas pueden alterar de forma radical los niveles imperantes de desigualdad y pobreza, sin hundir con ello la economía global.”

De hecho, no se trataría de anteponer el Comercio Justo como un paradigma que elimine el comercio internacional o nacional, sino que en ese marco se avance en una racionalización del intercambio comercial que favorezca a los más pobres. La utopía de un mundo más justo y por lo tanto más igualitario, debe alimentarse de opciones que vinculen de forma decidida a los menos favorecidos, a los territorios con menores posibilidades de desarrollo y a los países del sur como los grandes escenarios de la pobreza mundial.

La concentración de la riqueza y la capacidad para lograr las metas de desarrollo distanciaron el norte del sur; las sucesivas hambrunas y desastres nacidos en la pobreza y la degradación del medio ambiente alcanzaron unas dimensiones tan escandalosas que muchos ciudadanos del norte, y aún de clases ricas de los países del sur, empezaron a sentir la necesidad de participar de forma activa en la solución a esos problemas.

Se produce lo que podría llamarse una “concienciación” de muchos ciudadanos de países ricos que sienten que ya no sólo es importante comprender los problemas de pobreza sino trabajar por la solución. Surge una interesante cuestión ética que no puede ser soslayada en la búsqueda de las razones para que este fenómeno coja fuerza.: no poder disfrutar del desarrollo, si éste se hace a costa de la pobreza de los países del sur o de la población pobre o en la miseria.

¿Qué es lo que está animando este movimiento y cuál es el escenario que lo favorece?

Un primer aspecto para la comprensión de este fenómeno, y fundamental, es la inmensa desigualdad económica y social entre ricos y pobres, así como la incapacidad de los modelos económicos en boga para disminuir esa brecha creciente entre sur y norte. Las diferencias son, en muchos casos absurdas, y la concentración de riqueza antes que disminuir, aumenta. El problema de la desigualdad, la pobreza, la violencia y el deterioro ambiental, animó a las Naciones Unidas a proponer y desarrollar unas metas para el milenio teniendo como horizonte el 2015.

También cobra importancia la emergencia de organizaciones no gubernamentales que lideran en gran parte la responsabilidad social de los países del norte frente a los problemas del sur. El auge de estas organizaciones se ha expandido en cobertura y temáticas, las cuales abarcan desde la oposición a la guerra, hasta la lucha contra el SIDA o a favor del medio ambiente y de los derechos humanos. Estas organizaciones también son canales de distribución de la ayuda para el desarrollo, y en ellas recae muchas veces la responsabilidad de temas cruciales para los países del sur.

Otro aspecto es el desplazamiento de la acción con conciencia social desde el Estado hacia la ciudadanía organizada. Estrechamente relacionado con el anterior punto esta dinámica ha provocado un movimiento muy amplio y políticamente diverso en el que la ciudadanía participa de forma activa, sea como líder o sea como voluntaria. Este último es un fenómeno que ha crecido y se constituye muchas veces en uno de los apoyos más fuertes, para esto que hemos llamado acción con conciencia social. Las ONG`s constituyen así mismo un fuerte grupo de presión política y social sobre los organismos internacionales y las instituciones, y su acción no pocas veces significa cambios en políticas de los países ricos.

Un último aspecto que debe ser tenido en cuenta es el aceleradísimo desarrollo de las tecnologías de la comunicación y la información. Estos avances han permitido que los problemas de los países pobres sean más divulgados y por lo tanto, asequibles a los ciudadanos del norte. El despliegue de INTERNET en el mundo desarrollado ha sido vertiginoso y su cobertura se ha ampliado de formas no previstas hace apenas una década. En síntesis, la tecnología de la información empieza a ocupar un lugar en la solución a problemas de intercambio entre norte y sur.

Este particular contexto en el marco de los procesos de globalización al día, hace que asuntos como el Comercio Justo puedan entrar a jugar un papel importante en el comercio internacional. De hecho, en la misma conciencia institucional el problema de la pobreza y las diferencias entre pobres y ricos ocupa hoy un lugar preponderante de las agendas. Organismos internacionales, agencias de cooperación e instituciones han hecho del problema de la pobreza un asunto clave en sus líneas de acción. También la empresa privada ha entrado a jugar un rol desde los grandes almacenes hasta los conglomerados internacionales, quienes buscan estrategias de vinculación a un proceso en el que juega un papel fundamental la responsabilidad social de las organizaciones.

Puede entenderse el comercio no convencional como una opción dirigida a disminuir la brecha entre ricos y pobres, así como una dinámica que favorece a pequeños productores agrícolas o microempresarios rurales y urbanos de los países del sur. Lejos de entrar a dilucidar en este texto la generosidad de las políticas comerciales actuales, se parte de la consideración de la necesidad de encontrar mecanismos de equilibrio en el marco de esas políticas comerciales. Gran parte de los teóricos de este movimiento de Comercio Justo están de acuerdo en los aspectos básicos que habrá que transformar para que el comercio se constituya en una estrategia que reduzca realmente el problema de la pobreza.

Se destaca algunos presentados por OXFAM
• Reformas redistributivas ligadas a las estrategias nacionales para la reducción de la pobreza.
• Actuaciones para hacer frente al problema de la corrupción.
• Aumentar el apoyo técnico a los países pobres mediante la Financing Facility for Trade-Related y Capacity Building.
• Mayor transparencia en cuanto a las influencias extraoficiales.
• Desarrollo de un Mecanismo Mundial Anti - Monopolio.

Todas estas medidas están dirigidas a reducir la pobreza por el camino de un comercio que se constituya en clave de desarrollo y no en origen de la desigualdad y la exclusión. Es un hecho fundamental que en los países del sur, los gobiernos tendrían que incorporar a la agenda de solución de la pobreza el comercio, y pensamos que ya no sólo el que está relacionado con exportaciones- importaciones, sino también el comercio interno. En esta última tesis reposa gran parte de nuestra propuesta de hacer un comercio favorable a los más pobres en Colombia y América Latina: el incorporar el comercio como eje de una economía más justa, el encontrar formas, instrumentos e incentivos para avanzar en este sentido.



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