Del
comercio solidario al Comercio Justo
El eje central de todas las propuestas sobre
comercio no convencional es la diferencia que existe en las características
que cada uno de los miembros del proceso tiene: productor, consumidor,
mediador o intermediario. También en los fines que se buscan
y en los principios sociales que lo orientan y en las reglas que
lo rigen.
Un punto de partida es el reconocimiento
de un elemento común en todos los comercios que de forma
general llamamos “no convencionales”. Este elemento
es la solidaridad, con productores, comunidades o asociaciones de
productores que se encuentran en situación desfavorable con
relación a aquellos que participan de forma competitiva en
el mercado y que derivan sus sustentos de esa participación.
En todo este
tipo de prácticas comerciales se busca mejorar la situación
económica de los productores, comunidades o aún,
de países, a partir del reconocimiento de su situación
o condición de pobreza. Algunas definiciones de Comercio
Justo permiten precisar el alcance: Se entiende por Comercio
Justo “como un mini-sistema paralelo insertado en uno
más grande, presentando una diversa gama de valores
para demostrar que se puede hacer una diferencia en cuanto
a los resultados finales del comercio.” En este caso
se trata de un sistema complementario que desde unos valores
distintos busca mejorar resultados de la actividad comercial
para otros. Sin embargo, el Comercio Justo no es solo eso,
es además un movimiento con características
políticas particulares que busca también una
justicia redistributiva de los beneficios del comercio mundial;
así se entiende desde la coordinación de las
organizaciones de Comercio Justo de España: “El
Comercio Justo es un movimiento social integrado por productores,
comerciantes y consumidores que trabajan por un modelo más
justo de intercambio comercial, posibilitando el acceso de
las o los productores más desfavorecidos al mercado
y promoviendo el desarrollo sostenible”.
Esta meta
política tiene un alcance fundamental en tanto que
se entrelaza con el papel de la cooperación internacional
de los países del norte hacia el sur. En el ámbito
de esa cooperación, que siendo promovido por organizaciones
no gubernamentales, busca subsanar el inmenso déficit
de injusticia que deja muchas veces el comercio convencional,
regido por las pautas de productividad, competitividad del
comercio internacional y por las reglas derivadas de quienes
lo orientan.
Si bien el
comercio alternativo o solidario tiene como horizonte la búsqueda
de soluciones al problema de la pobreza, plantea asimismo
un cambio en las relaciones entre los distintos miembros de
la cadena: productores, intermediarios o mediadores y consumidores.
En este sentido se puede entender como:
“El
término Justo y Equitativo se refiere al beneficio ecuánime
entre productores, consumidores e intermediarios, mediante tratos
comerciales más humanos y de mutua confianza. Alternativo
se refiere a una vía alterna de comercialización que
tiene actualmente el pequeño productor al no poseer los medios
para integrarse al comercio tradicional, y Solidario, porque trata
de ayudar al que ha sido marginado por décadas de los beneficios
que el mismo ayuda a formar”. En la base de este movimiento
o proceso se encuentra la solidaridad y el cambio de relaciones
entre los distintos componentes de la cadena a partir de una consideración
especial, como decíamos, del productor: su situación
de pobreza o desigualdad con relación a otros productores
que participan del mercado.
Destacamos
de nuevo un rasgo que comparten todos los tipos de comercio
no convencionales y es el de la solidaridad. Se entiende por
justo también lo solidario y se rescata la solidaridad
como un valor perdido en el tipo de comercio competitivo.
Podría decirse que el mercado actual está centrado
en reglas fuertes de competencia, donde muchos de los productores
del sur o de países pobres no alcanzan el nivel adecuado
para competir; de esta forma, se ven desplazados por la dinámica
misma del mercado en donde el escenario parece no considerarlos
como agentes válidos. Como decíamos anteriormente:
no sólo es importante crear mecanismos o movimientos
como el comercio justo y solidario, sino que también
es perentorio cambiar las reglas que rigen el comercio en
general para poder hacer de éste una herramienta eficaz
en la lucha contra la pobreza. No se trata de lograr un comercio
internacional más equitativo a partir de los procesos
de comercio solidario o justo, sino que, una dinámica
fuerte de este tipo de comercio puede constituirse en una
opción de trabajo entre los distintos miembros de la
cadena; y así, sentar las bases para una transformación
de la relaciones entre pobres y ricos, entre zonas o territorios
pobres y grandes espacios o bolsas de riqueza.
La historia
del comercio muestra la debilidad de esa alternativa en tanto
que, si bien es cierto, se crea el concepto y se llega a impactar
en buena manera las relaciones entre pobres y ricos, así
como el proteccionismo y los aranceles de los países
del norte reducen la opción hasta convertirla en una
salida parcial al problema del comercio norte - sur. El nicho
de mercado ocupado por este tipo de comercio, después
de medio siglo de creación, no alcanza a ser el 1%
del mercado total.
La idea
de situar esta opción en sus exactas dimensiones permite
asimismo entender el contexto. Los procesos de globalización
impulsados con fuerza desde los años 80 han dejado
una fuerte huella de desigualdades y también un gran
desafío político: reducir la brecha entre norte
y sur. Desde la perspectiva de las naciones y de los organismos
multilaterales, se propone un horizonte que ya anunciábamos:
las metas del milenio que Naciones Unidas han divulgado, que
los Estados han ratificado y que las dinámicas, desde
que esas metas se concertaron, no han logrado avanzar al ritmo
deseado.
Antes de
avanzar en algunas de las características del Comercio
Justo vale la pena una síntesis:
Uno: El
comercio justo o solidario o equitativo es un movimiento
que nace en los países del norte y que busca dinamizar
procesos que reduzcan la inequidad en las relaciones entre
norte y sur, así como de las normas que orientan
el comercio internacional.
Dos: No
se busca con esto dejar en manos de unos pocos la solución
que debe surgir de los países del norte, de los organismos
multilaterales o de la OMC, sino que se trata de sensibilizar
o concienciar a los ciudadanos de las altas responsabilidades
que se tienen en la lucha contra la pobreza. Este es un
movimiento con un alto componente ético que los involucra
con la defensa de los derechos económicos y sociales
de los ciudadanos pobres.
Tres: Es necesario
cambiar las relaciones entre los distintos miembros de la cadena:
productores, consumidores y mediadores, quienes pueden llegar
a trabajar sobre la base de principios solidarios y éticos.
 
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