Informes Especiales
Red de Pueblos en Trueque
- ¿Qué es el trueque?
- ¿Cómo se desarrolla de manera práctica?
- Nuestra Experiencia
- Proyecciones y Perspectivas
Nuestra experiencia

Productores agropecuarios y artesanos de tres municipios de Cundinamarca: San Cayetano, Pacho y Ricaurte, se reunieron en Ricaurte durante dos días con el fin de compartir sus experiencias como productores organizados y participar en un primer ensayo de lo que podría ser una Red de Trueque intermunicipal. (Para esta experiencia se contó con la valiosa colaboración de Jaime Aguirre, experto que ha organizado más de 15 clubes de trueque en toda Colombia)la red de trueque puede integrarse toda persona que produzca bienes, servicios y/o saberes y desee trocarlos, consumiendo lo que otros miembros de la red ofrecen. Cada uno actúa como prosumidor, es decir produciendo para su propio uso y para la Red y consumiendo dentro de la misma.
Los productores que participaron en el trueque de Ricaurte formaban parte, en su mayoría, de Asociaciones de Productores que en cada municipio se encuentran liderando el proceso de Cooperación Local hacia la consolidación de una Red de Pueblos. Este proceso ha sido impulsado, en estos tres municipios, por la Gobernación de Cundinamarca y la Corporación Latinoamericana Misión Rural y ha dado como resultado la conformación de Asociaciones que en cada municipio buscan, de manera autónoma pero en cooperación con todas las fuerzas vivas del nivel local, departamental y nacional, la dinamización de los procesos de desarrollo económico y social de su propio territorio. Para esto las Asociaciones han creado su propio Portafolio de Proyectos, así como su Fondo de Financiación Local, su Plan de Asistencia Técnica y Capacitación y su Centro de Información.
Uno de los problemas comunes que identifican todos los productores rurales con los cuales se ha trabajado en los tres municipios es el problema de la comercialización de sus productos. En este sentido, la experiencia del trueque se presentó como una alternativa válida que particularmente en el nivel local puede generar importantes beneficios para los pequeños productores. El trueque, de hecho, representa una salida para la satisfacción de las necesidades personales a través del intercambio, superando la necesidad de conseguir dinero y de recurrir a intermediarios que necesariamente encarecen el valor de los productos y retienen para sí parte del valor real de las cosas debido a la "actividad comercial".
¿Cómo se desarrolló esta actividad?
Al trueque fueron convocados, a través de las Asociaciones, productores de San Cayetano, Pacho y Ricaurte con la única condición de que para participar debían traer productos para intercambiar. En total participaron 64 productores, 23 de San Cayetano, 21 de Pacho y 20 de Ricaurte.
El primer día se realizó con todos los productores un taller teórico-práctico en el que todos fueron introducidos a los conceptos generales de la economía solidaria y en particular al trueque, mencionando la importancia que han asumido los Clubes de Trueque en países como Argentina. En un segundo momento se explicó detalladamente la manera como operativamente funciona el trueque, es decir se habló de la necesidad de crear un banco, un comité de precios, de contar con unos colaboradores, con un animador y de la participación que cada uno habría de tener en la actividad.
El banco cumple la función de emitir los billetes de la moneda social. Es el que reparte la moneda social a los prosumidores cuando registran sus productos y la recibe cuando ellos los "compran". Los participantes decidieron por unanimidad que el papel de banco lo desarrollarían las representantes de Misión Rural.
El comité de precios es el que acuerda con los prosumidores el valor por el cual se recibirá cada producto. El comité tiene la importante función de evitar que algún prosumidor intente especular poniendo un precio demasiado elevado por su producto, además verifica la calidad de los productos y observa que los productos queden adecuadamente rotulados con los precios acordados. En nuestro trueque los productores decidieron que se crearían tres comités de precios, uno por cada Asociación.
Los colaboradores son personas que desean estar al servicio de la comunidad y que cumplen la función de recibir físicamente los productos, disponerlos en orden por productos o por asociaciones y hacer de vendedores una vez que la feria se haya abierto. Los colaboradores reciben una compensación en moneda social por su trabajo y se busca que también a un cierto punto de la feria puedan dejar su función e ir a buscar productos que satisfagan sus necesidades. Los productores de Pacho, Ricaurte y San Cayetano acordaron que cada municipio contaría con dos colaboradores.
El animador es aquella persona encargada de animar la feria, invitar a los prosumidores a "comprar" los productos de los demás, y al final es quien se encarga de realizar el remate con los productos que hayan quedado de la feria.
Una vez que se definió quienes asumirían estas responsabilidades, en las horas de la tarde el taller pasó a su parte práctica en la cual, por grupos, los productores realizaron carteles que recogieran algunos de los principios de la economía solidaria, e hicieron propuestas acerca del nombre y denominaciones que querían para la moneda social.
Entre las diferentes propuestas fue escogido el "RURAL" como moneda social de nuestro trueque y como diseño se escogió el dibujo que abajo se muestra y que recoge las montañas de San Cayetano, la naranja, símbolo de Pacho y la iglesia que representa el sitio de reunión en que se realizaba el taller en Ricaurte. Se acordó que 1 Rural tendría el valor de 100 pesos corrientes, que se emitiría en denominaciones de 5, 10, 20, 50 y 100 Rurales y que en total el banco emitiría el equivalente a $2.600.000.
En la mañana del día siguiente se empezó con la recepción de los productos. En esta etapa cada productor se acercó a su respectivo comité de precios y acordó con el comité el valor que le asignaría a su producto. El productor recibió este valor acordado en Rurales y los productos fueron tiqueteados con el precio correspondiente al valor acordado más el 10% que se añadía para luego dar la posibilidad de remunerar a los colaboradores. Esta etapa se reveló como una de las más dispendiosas y lentas ya que eran muchos los productores y muy variados los productos.
Cuando finalizó la etapa de recepción
se dio por iniciado el trueque y entonces los productores con sus rurales
en la mano se dirigieron hacia los productos que les interesaban y los
fueron comprando. Es importante notar que este trueque era de particular
interés para los participantes ya que se podían intercambiar
productos provenientes de diferentes pisos térmicos y artesanías
de proveniencias diversas. En un tiempo aproximado de una hora los productos
se habían agotado y prácticamente cada productor podía
decir que había "vendido" la totalidad de sus productos.
Hay que anotar que muchas personas de la comunidad de Ricaurte se interesaron
en la actividad y aún algunas de ellas, que por primera vez tenían
contacto con las Asociaciones, fueron a sus casas a traer productos
con el fin de poder participar del trueque. Estas personas del pueblo
enriquecieron el trueque con productos como caballitos de palo, muñecas
y artesanías varias.
Cuando llegó el momento del remate, solamente quedaba un cuadro sin vender, después que se remató se realizó una breve evaluación de la actividad en la que los productores manifestaron su percepción, expresaron las dificultades que tuvieron y se realizaron acuerdos para tener en cuenta en la próxima sesión de trueque que se realizará en Bogotá.
Evaluación de la Actividad
La evaluación de la actividad presentó, tal como se esperaba, muchos aspectos positivos, aunque también se evidenciaron errores que irán sirviendo para que cada vez los encuentros de trueque se realicen de manera más eficiente y organizada.
Los principales aspectos positivos que se evidenciaron fueron:
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Todos los productores intercambiaron la totalidad de sus productos. En un mercado tradicional es posible que este logro no se hubiera alcanzado y que más de uno hubiese tenido que regresar a su casa con parte de su producto no vendido.
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Todo el trueque se desarrolló a "precios" de productor, es decir que los productos se intercambiaron teniendo en cuenta valores acordados por los productores y que por lo tanto no incluían los sobrecostos del comercializador.
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Los productores experimentaron el trueque como una alternativa para comercializar al menos una parte de sus productos adquiriendo directamente productos diferentes.
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Se experimentó la necesidad de "no acumular" el dinero, en el sentido de que todos los participantes sabían que el escenario del trueque era la única oportunidad que tenían de gastar sus Rurales y por lo tanto no tenía sentido acumularlos.
Con respecto a las dificultades, éstas se presentaron en dos sentidos, unas meramente operativas generadas por la inexperiencia de todos, y otras que surgieron por la aún incompleta comprensión del funcionamiento económico del trueque. Las más importantes de estas dificultades fueron:
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El proceso de recepción de productos fue demasiado lento y antes de terminar esta etapa ya algunos productores habían intercambiado sus productos.
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Algunos productores recibieron directamente los Rurales por sus productos (función que le correspondía a los colaboradores) y después esperaban una remuneración en pesos corrientes al "cambiar" los Rurales que habían recibido.
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Algunos productores recibieron directamente los Rurales por sus productos (función que le correspondía a los colaboradores) y con ellos fueron a comprar otros productos. Esto generó una doble y quizás triple circulación de los rurales con lo cual el equilibrio general del trueque se afectó y al final se quedaron personas con rurales que no encontraron productos para ser cambiados.
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Los tres comités de precios no tenían unidad de criterios con respecto a la asignación de valor a los productos, de modo que se encontraba el mismo producto con precios diferentes.
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No se puso un tope al valor de los productos y por lo tanto llegaron productores con artesanías de muy alto valor. Ellos pudieron adquirir muchos productos de los demás productores, sin embargo muy pocos de los otros hubieran estado en condiciones de adquirir estas artesanías tan costosas.
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A pesar de haber participado en el taller del día anterior, hubo productores que permanecieron con la expectativa de recibir pesos corrientes por sus productos y al finalizar el trueque sin este objetivo sintieron que no habían hecho un buen negocio.
Algunas cifras sobre nuestro trueque
En el trueque participaron en total 89 prosumidores que intercambiaron 54 productos diferentes por un valor total de 17.973 Rurales (1'797.300 pesos corrientes aproximadamente).
En promedio cada prosumidor trajo productos por valor de 202 Rurales ($20.200) y los productos más ofrecidos fueron las artesanías, el queso, la papa, seguidos del café y la naranja.
Del total de los 54 productos ofrecidos el 48% corresponden a productos primarios, el 50% a productos con algún nivel de transformación y el 2% a servicios.
Los prosumidores se reunen semanalmente en clubes de trueque que se denominan Nodos. Los Nodos son autónomos en lo referente a sus asuntos internos y cada uno tiene sus características y forma de organización.
El trueque puede ser recíproco o multirrecíproco. Llamamos "recíproco" al intercambio directo que se da entre dos personas. Para poder realizar trueque multirrecíproco o indirecto, se utiliza una herramienta de intercambio llamada: moneda social. Esta moneda es de exclusiva circulación dentro de la Red y su función es facilitar el intercambio, porque es muy frecuente que no coincidan en el momento de querer realizar un trueque las ofertas de un prosumidor con las demandas del otro. También se utilizan para compensar las diferencias de valor en las transacciones.
El valor del producto o servicio lo pone el socio, y el trueque se realiza en función de la oferta y la demanda, teniendo presente evitar la competencia estéril, el lucro, la especulación y fomentando el intercambio justo. El socio recibe su moneda social a través del cobro por la prestación de un servicio o por la provisión de un producto. Es importante que cada prosumidor regule la mercancía o el servicio que ofrece de acuerdo con las necesidades que pueda ver satisfechas dentro de la Red, lo que significa, que debe dar tanto como necesite, evitando la acumulación innecesaria de moneda social que podría perjudicarlo, desequilibrando su economía personal o familiar, así como afectar al sistema provocando falta de circulante en el mismo.
La Feria, es un espacio de reunión e intercambio de los prosumidores. En algunos nodos se realiza semanalmente y en otros en forma periódica, siendo la participación abierta a todos los integrantes de la Red. En la feria se pueden realizar transacciones a través del trueque recíproco, o mediante la utilización de la moneda social, quedando prohibida la utilización de dinero bajo ningún concepto, así como trocar antes del comienzo de la feria, o fuera del predio de la misma. Para la organización de la feria se debe crear un grupo impulsor que consta de un animador, un recepcionista, un cronometrista, un secretario y un monitor de precios y calidad.


